Entre salones de piedra y miradas largas, Fraia Dwarven Beauty (Fraia, Belleza Enana) brilla con una elegancia que no contradice la dureza, sino que la refina. No es fragilidad: es porte, orgullo, fuego contenido bajo una calma impecable. Su presencia recuerda que incluso en la ruina hay dignidad, y que la belleza enana puede ser tan firme como el granito. Fraia inspira lealtades difíciles, no por promesas vacías, sino por carácter y determinación. En un mundo de martillos y pólvora, ella es un filo distinto: conquista sin gritar y no se dobla ante nadie.