Vehlmoor se deshilacha cuando la realidad cede y las calles cambian de lugar. Sombras insectoides estallan en risas agudas, guerreros en discos se precipitan y cuchillas arcanas confunden a los que miran. Cada muerte deja una llamarada de cambio y el aire huele a destino roto. Sobre las ruinas avanza ZarKael, heraldo del Cambio, capaz de torcer mentes y desplazar ejércitos con un gesto. Desde lo alto surge Zhaleyss, reina serpiente, envolviendo el campo en enjambres y mandíbulas gemelas. Entre ambos dictan la verdad y la voluntad se doblega o rompe.