Desde las cenizas de Aera avanzan sombras encorvadas que huelen a papel viejo y metal robado mientras Zeek Scuttlers arrastran garras y chitin hacia los tesoros de su reina. Burrowers horadan túneles que devoran caravanas y Zarruk alza cuchillas de resina para guardar el trono. Entre chasquidos de caparazón Skarnith brilla con Ashglass y doblega mentes con susurros de muertos. Skirra adopta rostros de auxilio y conduce presas al montículo. En el corazón del botín Zalysska gobierna cuerpo vermiforme y mandíbulas abiertas y toda torre arcanista teme su próxima visita.