Las kikimoras son entidades del folclore eslavo vinculadas al hogar, los pantanos y los rincones donde lo doméstico se mezcla con lo inquietante. Suelen describirse como figuras enjutas, de extremidades largas, semblante marchito y una presencia furtiva que se oculta entre sombras, paja o agua estancada. Mientras tanto, su comportamiento varía entre el sabotaje nocturno y la vigilancia silenciosa. En la tradición popular representan el desorden, los presagios y la fragilidad del equilibrio entre la casa y las fuerzas invisibles.