Cuando los pasos profanan Deeproot, los Spriggan abandonan su disfraz de brote y surgen en madera y vid, desenvainando garras y hojas de sylverite nacidas de la ira antigua. Al fondo se alzan Forest Primordial con armas pétreas de templos perdidos, mientras Feydris invoca con su guadaña los susurros de Arba. El Green Knight vela el sueño de Feythornaax y Mandragora conduce a los incautos entre sauces vigilantes. Si la amenaza crece, el Avatar de Arba irrumpe y cada llamado consume a Yaldain. El bosque protege, pero siempre cobra su precio.