Entre polvo y bramidos, Gino on Wulf Hog Axe (Gino sobre Wulf Hog, Hacha) transforma la carga en una sentencia. El jabalí lobo empuja como un ariete vivo, y Gino alza el hacha con precisión brutal, listo para partir lo que el choque deje expuesto. No es una cabalgada elegante; es un desastre dirigido, un golpe de fuerza y terquedad enana. En su mirada hay alegría de pelea, pero también cálculo: sabe cuándo girar, cuándo rematar, cuándo aplastar el miedo antes de que nazca. Cuando pasan, la línea enemiga se rompe como madera húmeda.