Desde la línea de estandartes que crujen al viento, Templar King Bear Headstone (Lápida del rey templario, oso) permanece inmóvil, pero no mudo: guarda la memoria de una promesa cumplida a sangre. La piedra, marcada por símbolos de cruzada, pesa como un veredicto sobre quienes vacilan. No es solo un recordatorio de muerte, sino un punto de reunión para juramentos renovados, un lugar donde la disciplina se reza en silencio. A su alrededor, el viento parece bajar la voz, como si temiera despertar lo que duerme bajo la losa. Y aun así, nadie duda: la cruzada seguirá avanzando.