Siri Stand (Siri en Guardia) se mantiene erguida con una calma que contrasta con la violencia que puede desatar. Sus ropas y detalles sugieren vida nómada, pero su postura es la de una veterana: manos cerca del arma, pies listos para girar. Vigila, mide, espera. En su clan, quedarse quieto no es pasividad, es preparación. La guardia permite leer al enemigo, adivinar su intención por el hombro, por la mirada, por el temblor. Si el rival comete el error de acercarse demasiado confiado, la quietud se transforma en golpe, y la primera sangre decide la conversación.