Libre de cadenas y de voluntad ajena, Rourazaak the Infernal Wild (Rourazaak, el Infernal Salvaje) es pura naturaleza del abismo: instinto, furia y territorio. Sus músculos tensos anuncian el salto, y su boca abierta es un pozo de colmillos dispuesto a cerrar la discusión con carne. No porta signos de mando ni rito, solo la certeza de la caza. Avanza como una tormenta baja, arrancando suelo y esperanza a su paso, y su garra extendida parece buscar gargantas, estandartes, héroes. Cuando el Infernal Salvaje llega, el campo se convierte en presa.