Bajo estandartes deshilachados, Gerwald Fallen Guard Captain (Gerwald, Capitán de la Guardia Caída) dirige a los suyos con una severidad que ni la muerte ha logrado quebrar. Su armadura, marcada por golpes y herrumbre, cruje cuando avanza, y aun así mantiene la postura de un oficial que nunca abandonó su puesto. En torno a él, los muertos se ordenan como si recordaran viejos juramentos. Gerwald no ruge: señala, manda y ejecuta, con la calma de quien ya no teme consecuencias. Dicen que su voz es un eco en hueso, pero la obediencia que inspira es real.