Las tierras de la plaga respiran como un cadáver tibio mientras enjambres de escarabajos vomitan ácido y ciempiés hinchados regurgitan lodo infeccioso que endurece a su alrededor. Portones caen bajo mazas de carne y hueso y cada muerte estalla en nubes de podredumbre que vuelven a levantar a los caídos. Desde un altar inmóvil, Bell Warden hace tañer la campana y marca destinos con ecos de condena. Bajo la tierra ruge Mawcoil y el suelo se abre. Entonces llega Blightfather y una tormenta de inmundicia convierte el mundo en silencio.