Con el aroma imaginario a lúpulo y leña húmeda, Gino Brewmaster Bust (Gino, maestro cervecero) muestra un rostro curtido por fogones y barriles, con la expresión de quien ha visto más confidencias en una taberna que en una sala del trono. Sus rasgos son vividos, casi caricaturescos, como los de un hombre que ríe fuerte y también sabe callar cuando el ambiente se enrarece. En esta aldea, Gino no solo sirve bebida: mide el pulso del pueblo, escucha rumores de caminos peligrosos y, con una jarra, apacigua disputas antes de que nazca la sangre.