Desde un camino cubierto de ceniza, Zombie Walker A (Caminante Zombi A) avanza con la paciencia de la muerte. Sus ropas cuelgan como banderas rotas, y las heridas abiertas no sangran: gotean sombra. No hay inteligencia en sus ojos, solo una búsqueda constante, atraída por calor y sonido. A veces tropieza, a veces cae, pero siempre vuelve a levantarse, como si el mundo mismo lo empujara. En su paso hay algo hipnótico, una rutina de cementerio. Es el tipo de enemigo que gana por número y por terquedad, recordando que el descanso no está garantizado.