Con una calma casi amistosa, Gino Brewmaster Pipe (Gino, Maestro Cervecero, Pipa) parece más tabernero que guerrero, hasta que uno mira bien sus manos. La pipa arde despacio, y su humo lleva el olor de la forja y la cerveza fuerte, como si cada bocanada fuera un brindis por sobrevivir. Gino observa a todos con ironía, midiendo temperamentos como quien mide fermentaciones. No necesita gritar para imponer respeto; lo gana con presencia y una sonrisa que advierte problemas. Cuando decide moverse, lo hace con determinación enana, y entonces la pipa deja de ser calma para volverse amenaza.