Con el hierro familiar y el corazón endurecido, Dwarven Oathbreaker E Hammer (Quebrantajuramentos Enano E, Martillo) alza su herramienta como un veredicto. Cada golpe cae con la pesadez de una fragua apagada, transformando escudos en ruinas y valentía en temblor. No hay ceremonia en su violencia, solo oficio brutal: medir, golpear, corregir, repetir, hasta que algo cede. En distancias cortas es implacable, empujando con el cuerpo y rematando sin pausa. Quien lo enfrenta siente que lucha contra la montaña misma, y la montaña no se compadece.