Entre murallas de hielo y hogueras bajas, Stormwolves Warrior (Guerrero de los Lobos de la Tormenta) sostiene la línea con paciencia de granito. A veces porta lanza para fijar al rival en la nieve; otras, desenvaina espada ancha que corta como viento del norte. Su armadura, ceñida y práctica, refleja la aurora boreal en aristas disciplinadas, y el escudo, herido de viejas muescas, habla por él. Marcha despacio, golpea cuando el aullido ordena, resiste cuando la montaña calla. Al terminar la refriega, sólo quedan huellas profundas y un frío que ya no perdona.