Entre follajes espesos y ribazos de barro, Orcs Archers (Arqueros Orcos) tensan arcos adornados con plumas de caza y dejan que la selva respire por ellos. Sus pasos descalzos no perturban ni a los insectos, pero sus flechas, dentadas y pesadas, parten costillas como ramas secas. Cobran altura en piedras y raíces, señalan con gruñidos breves, disparan en salvas que oscurecen el sendero. Si la batalla exige valor abierto, guardan la retaguardia con fiereza tribal; si pide silencio, la distancia se vuelve su cuchillo. Donde caen sus virotes, el miedo aprende a sangrar.