Entre almenas blancas y raíces antiguas, Elves Warriors Lance (Guerreros Élficos, Lanza) forman un bosque de puntas que no cede. Sus escudos, grabados con filigranas que recuerdan al río, encajan unos con otros hasta sellar un muro donde el estruendo se apaga. La lanza avanza a la medida exacta, sin vanidad ni furia, y su disciplina susurra una música que ordena el caos. Guardan puentes, flanquean portales, sostienen pasajes que otros cantarían como imposibles. Cuando clavan la culata en la tierra, el terreno se vuelve sagrado y ninguna sombra lo atraviesa.