Con la ayuda del Bat (Murciélago), los Muris conquistaron los cielos, montando wyrmbats entrenados para exploración y defensa. A diferencia de los cuervos hostiles, estos murciélagos aceptan la compañía gracias a ofrendas de alimentos. Son nocturnos, ideales para vuelos en noches de luna, recolectando bayas y protegiendo los refugios de insectos. Su grito ensordecedor puede confundir enemigos, dificultando su orientación. Aunque poderosos, requieren cuidado, pues un chillido mal controlado puede afectar a sus propios jinetes. Con disciplina y paciencia, los Muris han encontrado en ellos un aliado aéreo que amplía su alcance y asegura sus territorios.