Desde lejos, parece una colina ambulante, hasta que los ojos se abren y calculan. Galdera Mount (Galdara montura) surge como presencia dominante, mezclando ferocidad y propósito. La bestia lleva arneses, cuerdas y plataformas, como si el viaje hubiera sido construido sobre su espalda. Su cabeza baja y acorazada abre camino, y las patas cortas sostienen un peso que rompería carros comunes. Domada, acepta órdenes y rutas, pero cuando se vuelve salvaje la rabia despierta y todo estorbo se vuelve enemigo. Los viajeros respetan su temperamento, porque un solo envite basta para arrastrar madera y hueso.