Donde pisa, la luz parece rendirse, como si la sombra tuviera voluntad. Dragonborn Necromancer (Nigromante dracónido de artes oscuras) surge como presencia dominante, mezclando ferocidad y propósito. Bajo el capuchón o el yelmo, los ojos parecen brasas apagadas que aun así miran demasiado lejos. Los pliegues de la túnica caen como un altar portátil, y el báculo remata en una hoja o garra ritual. No busca gloria, busca servicio, levantar lo que otros abandonan y convertir la pérdida en herramienta. A su alrededor, el silencio pesa, y hasta los valientes revisan su sombra antes de hablar.