Tras el eco de tambores lejanos, Locust Guard Sword (Langosta Guardia Espada) aparece como guardián de plaga; su silueta inquieta, casi insectil, se mueve con una precisión fría, como si escuchara un zumbido que nadie más oye. La hoja dibuja arcos cortos y letales, más rápidos que la plegaria que intenta detenerlos. En su cometido, acecha flancos, corta retiradas y abre brechas con golpes rápidos, dejando tras de sí un miedo que se pega a la garganta. No lucha por gloria: lucha por hambre, por mandato, por la marea oscura que lo engendró.